CHAMPAGNE
« Champagne!»
— Andros Dresamore i

Nota crítica
por André de Sá Moreira
Andros Dresamore i corre y salta a cámara lenta sobre aros de bicicleta, como si estuviera superando vallas olímpicas. La música triunfal de Carros de Fuego de Vangelis transforma este gesto ridículo en una épica absurda, un himno a la gloria sin sentido. Corre para nada. Salta para nada. Y, sin embargo, la música dice lo contrario: infla, exalta, transforma el gesto en heroísmo. Los aros de bicicleta se convierten en obstáculos mitológicos, vallas sagradas de una Olimpiada imaginaria. Es una falsa victoria, pero creemos en ella, como siempre creemos en lo que sabemos de antemano que está perdido. Hay aquí humor tierno y tragedia microscópica: todo es pequeño, pero la banda sonora nos quiere hacer creer en el infinito.