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EL HOMBRE DE LOS SESENTA MIL MILLONES DE DÓLARES
«Si cierras los ojos casi lo crees.»
— Andros Dresamore i

Nota crítica
Por André de Sá Moreira
En esta performance, Andros Dresamore i se mete en la piel de un héroe televisivo de bajo coste. Levanta una simple torre de alta tensión urbana, corre unos metros y luego salta, todo ello acompañado del famoso efecto de sonido de El hombre de los seis millones de dólares. La fuerza ilusoria, prestada de la ficción, se aplica a un gesto trivial. Esta discrepancia entre el heroísmo exagerado y el objeto banal subvierte la noción misma de poder. Aquí, el cuerpo se convierte en un efecto de sonido, un simulacro de acción, una tierna parodia de nuestras mitologías infantiles.
Un pilono alzado como un trofeo imaginario, un salto ridículo amplificado por efectos de sonido icónicos... Redescubrimos un poco de nuestra infancia televisiva, recordándonos cuánto aún deseamos creer, en un presente que a menudo busca el poder.
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