DIVERGENCIA
«Mi perro entendió a dónde quería ir mucho antes que yo.»
— Andros Dresamore i

Nota crítica
por André de Sá Moreira
Un cartel anuncia dos direcciones. El artista elige una, desaparece, regresa, elige la otra y vuelve a regresar. La imagen se transforma en un bucle: ida, vuelta, vuelta. La calle se convierte en una encrucijada inútil donde ya no existe la decisión.
El vídeo no ofrece una opción; inventa una inútil. El hombre se agota en un tira y afloja que no produce ni progreso ni abandono. La flecha no indica una dirección; simplemente enfatiza la ausencia de un destino. El perro cierra la escena resolviendo el dilema, pero sin lógica. Es él quien decide, en última instancia.
El video personifica la vacilación moderna: dos caminos iguales, un cuerpo que ya no sabe cuál seguir. La cámara no se mueve, espera la decisión. Al final, es el perro quien decide. Es una lección involuntaria.
No juega con la indecisión, la materializa. La señal promete dirección, el video crea un laberinto plano. El perro impone la conclusión: nunca hubo una elección, solo un movimiento a seguir.
Testimonio
"En la vida, cuando el hombre duda, el animal decide."
- Laure de Fontenay