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PELUQUERO
«Hay días en los que siento que estoy dando vueltas en círculos.»
— Andros Dresamore i

Nota crítica
por André de Sá Moreira
Bajo un letrero de peluquería que gira lentamente, el hombre se acomoda. Empieza a girar al ritmo del letrero. Su cuerpo se convierte en la extensión humana de un banal dispositivo publicitario. Entre la comedia y la fascinación hipnótica, marca su propio ritmo.
No baila. Gira. Como un letrero sin función. Como un satélite insignificante. Cada grado de rotación es una confesión silenciosa: el hombre se ha convertido en un objeto, un letrero vivo. La repetición engendra un éxtasis lento, el de los movimientos inútiles.
Al igual que Duchamp con sus readymades, es una órbita ridícula que nos recuerda cuánto nos moldea la ciudad con sus gestos mecánicos.
Testimonio
"Girando como publicidad, girando como oración. Este hombre se convierte a la vez en signo y significado."
— Justin Mc Intire
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